SAVARIN






                                                 SAVARIN

Esta entrada tenía que ser un poco distinta, la había elaborado, preparado, hecho con todo detalle, pero faltó una cosa: subirla al blog (como borrador, claro, hasta el día de publicación). Y el día siguiente, ya no estaba. Ha desaparecido como nunca hubiera existido... Es la segunda vez que me pasa esto, la misteriosa desaparición de archivos en las notas de Ipad, aún estoy buscando la causa, algún día será objeto de tertulia en... El Cuarto Milenoooo!!! 




El savarin es un postre que lleva el nombre de Brillat-Savarin (1755-1826), un jurista francés autor del tratado de gastronomía: Fisiología del gusto, (1825). Este clásico de la repostería francesa es en esencia un pastel de masa de levadura elaborado en un molde con forma de corona lisa y que se baña con almíbar aromatizado con algún licor. Su hueco central se rellena con frutas y nata montada.

Al ser la primera vez que hago la receta he recurrido a mis moldes de cupcakes y muffins y lo que he preparado fueron savarínes individuales, que seguramente volveré a hacer en otras ocasiones. 



Ingredientes para el savarín:

300 gr. de harina de fuerza
1 cta. de sal
1 cta. de azúcar
3 huevos batidos
80 ml. de leche
20 gr. de levadura fresca
50 gr. de mantequilla
mantequilla para el molde

Para el relleno central:

500 gr. de nata
50 gr. azúcar  glass

Almíbar:

250 ml. de agua
4 cucharadas de ron
2 peladuras de limón
200 gr. de azúcar

Preparación:

Mezclamos la harina, la sal y el azúcar y hacemos un montículo como un volcán en un cuenco amplio. Mezclamos la leche templada con la levadura fresca, removemos para que se disuelva.

Batimos los huevos y los añadimos al cuenco dónde está la harina, añadimos también la leche templada y comenzamos a mezclar con una espátula de repostería poco a poco hasta que la harina absorba los líquidos, formando  una bola y dejarla reposar dentro del bol tapada con un film plástico (tiene que haber bastante espacio en el bol para que la masa crezca) y ponemos en un sitio templado hasta que doble su volumen.

Cuando la masa haya doblado su volumen, ablandamos la mantequilla y la añadimos poco a poco amasando para que se integre y quede elástica.

Engrasamos bien los moldes en los cuales hornearemos los savarines y colocamos en cada uno bolitas de masa, ocupando como mucho la mitad del hueco del molde. Dejamos reposar otra vez con el molde tapado, hasta doblar el volumen de la masa.



Precalentamos el horno a 190º, y cuando la masa esté lista la colocamos en la parte central del horno cuidando de no dar ningún golpe al molde (se puede bajar y tendríamos que volver a hacer el levado). Horneamos 20 - 25 minutos o hasta que esté dorado.

Mientras que el savarín está en el horno, preparamos el almíbar, cociendo todos los ingredientes a fuego medio en un cacito. Cuando el savarín esté cocido lo sacamos del horno, lo desmoldamos aún caliente y lo bañamos con el almíbar también caliente (éste proceso se puede hacer con una brocha o echando el almíbar caliente por encima del savarín colocado en una rejilla y recogiendo el sobrante con un plato para volver a ponerlo por encima hasta que se absorba entero, o como lo he hecho yo, bañando los pasteles en el mismo cazo, dandole vuelta y vuelta con dos tenedores o espátulas).



Mientras que el savarín se enfría, preparamos la nata montada, ésta tiene que estar bien fría antes de montarla con el procesador que tengamos para ello o a mano, añadimos el azúcar y también cortamos en trozos la fresa.

Cortamos casi del todo la parte superior del savarin con un cuchillo y en el nicho formado colocamos la cantidad deseada de nata y fresa. 



Es un buen postre, menos pesado que un bizcocho normal y perfecto tanto como para un tercer plato en una comida familiar, una merienda o pretexto para picar algo bueno, sobre todo en la temporada calurosa del año. 

Os gustan mis savarines, o savarins, o savarin...? Os animais a hacerlos? 

Quiero agradecer al Circulo Whole kitchen por ofrecerme la oportunidad de preparar este postre al que le había olvidado casi el sabor y que me recuerda viejos tiempo de juventud cuando en una de las pastelerías de mi ciudad Turda, en mi país Rumania, me pedía siempre que iba, el SAVARIN.

Hasta la próxima querid@s amig@s, para una nueva receta.

Nos vemos también en la fiesta de enlaces del blog Personalización de blogs.

Besos <3<3<3





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